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Además de San Rosendo y los numerosos abades del monasterio, los poetas como Curros, Celso Emilio y Castor Elices, podemos citar a ...

 

Cesáreo  Fernández Losada

Manuel Lezón Fernández

Castor Méndez Brandón

Mauro Castellá Ferrer

Manuel Castro González   (el gaitero de Penalta)

 

 

 

Cesáreo Fernández Losada

Nació en Bobadela (Celanova) el 26 de Junio de 1831 y se licenció en Medicina por la Universidad -Central en 1856.Ingresó con el número uno en el Cuerpo de Sanidad Militar (1856) y en el Hospital Militar de Madrid fundó un museo anatómico. Fundó asímismo el Instituto Bacteriológico, que dirigió entre los años 1858 y 1860.

articipó en numerosas acciones bélicas en Marruecos, lo que le valió dos ascensos por méritos de guerra. En 1865 es promovido a médico mayor, a subinspector médico (1866) y en 1867 sale elegido Diputado a Cortes por Ourense, consiguiendo la creación del Colegio de los escolapios de Celanova y rescató para la cultura el monasterio de San Rosendo, inaugurado el 16 de agosto de 1868. Ese mismo año volvió a salir diputado para las Cortes Constituyentes por el distrito de Celanova. Fue nombrado general en 1874, ocupando varias comisiones en distintos puntos del país al objeto de estudiar las epidemias de cólera.

Tuvo una de las más prestigiosas clínicas quirúrgicas de España. Fué médico de la  real cámara de Isabel II y Alfonso XIII; atendió al general O'Donnell en la campaña de Marruecos y a Prim en su agonía.

En 1895 es destinado a Cuba como jefe de los servicios sanitarios y en 1898 en cesado en todos sus cargos para que se dedicase en lo sucesivo a escribir la historia de la campaña en Cuba.

Cesareo Fernandez Losada fundó la primera Academia de Sanidad Militar y estableció la vacunación obligatoria al ingreso en filas.

Falleció en Barcelona el 11 de Abril de 1911 y Celanova le dedicó una de sus calles.

Publicó trabajos sobre diferentes temas de su profesión y fue colaborador de la revista Sanidad Militar Española y Extranjera. Dirigió el Memorial de Sanidad Militar, la revista General de Ciecias Médicas y la Gaceta de Sanidad Militar.

En 1870 publico, en el periódico bimensual orensano La Nacionalidad, una interesante monografía con el título de Curiosidades de Celanova.

    

Fue autor de varios libros sobre Anatomia, Oftalmología y Cirugía Militar; durante su estancia en Cuba dio a la prensa Instrucciones higiénicas para el ejército de la Isla de Cuba (1896), Gráfica comparativa sobre el estado sanitario del ejército de la isla de Cuba (1896) y Consideraciones higiénicas sobre la ciudad de La Habana (1897).

 

 

 

Manuel Lezón Fernandez

Celanova 1854-1934. Jurisconsulto y Registrador de la propiedad de Celanova . Fue Jefe honorario de la Administración Civil y Catedrático Especial de Derecho Hipotecario de la Universidad de Valencia. Colaboró en revistas especializadas y publicó, entre otras, las siguientes obras:

* El derecho consuetudinario en Galicia (Madrid, 1903)

* Derecho Inmobiliario, en colaboración con F.B.

* El regionalismo (Madrid, 1918)

* El problema social agracia en Galicia y la redención de foros (Madrid, 1922)

 

 

 

Castor Méndez Brandón

Escritor, natural de Celanova (1870).

Publicó: Canciones y poesías gallegas (Madrid, 1908)

                Conferencias seguidas de varios poemas.

                Faragullas (Ourense, 1918)

                Celanoverías (Ourense, 1913)

                artículos y versos.

 

 

 

 

 

Mauro Castellá Ferrer

Su verdadero nombre era Mauro Castellano Sánchez de Somoza y  nació en Celanova en 1567. Estudió en los colegios de Monterrey y Ribas de Sil y luego marchó a Salamanca donde cursó Retórica, Filosofía, Cánones y Teología, siendo discípulo de Fray Luís de León. En 1558 embarcó en la Armada Invencible y al regreso de equella fracasada expedición contra los ingleses, Felipe II lo nombró Cabo de Milicias de Galicia. Falleció en 1615.

Escribió una voluminosa obra titulada "Historia del Apostol de  Iesvs Christo Santiago Zebedeo patron y capitan general de las Españas", publicada en 1610. En ella, además de defender la institución jacobea, nos da cuenta en uno de sus capítulos, de monasterio y la iglesia medieval de San Rosendo y describe también la iglesia de Santa Comba de Bande. Dejó también un manuscrito titulado "Papeles sobre la venida a España del apostol Santiago y año de su martirio".

 

 

Manuel Castro González     El gaitero de Penalta

Fue siempre un personaje de leyenda popularizado por Curros Enríquez en el poema "Gueiteiro de Penalta". Hoy se sabe que fué un personaje real.

Nació en Penalta-Mourillons el 18 de marzo de 1832, hijo primogénito de Juán Castro y Rosa González; siete años más tarde nacería su única hermana, Josefa.

Hacia 1860 se casó con Rosa Baquero, natural de Santa María de Olás - A merca, con la que tuvo 6 hijos.

Parece ser que fue un afamado gaitero, lo que llevó a Curros a plasmar su figura.

Veamos qué dice Curros Enríquez en su famoso poema ...

0 GUEITEIRO DE PENALTA

Déndesde o Lérez lixeiro

 às veigas que 0 Mino esmalta,

 non houbo no mundo enteiro

mà'is arrogante gueiteiro

que o gueiteiro de Penalta.

 

Sempre retorcendo o bozo,

 erguida sempre a cabeza,

 daba de miraio gozo:

era un mocino... ¡qué mozo!;

era unha peza... ¡qué peza!.

 

Despois do tempo pasado,

 pasado pra non volver,

como on profeta ispirado,

 inda mo parece ver

 na festa de San Trocado.

 

Calzón curto, alta monteira,

 verde faixa, albo chaleque,

 i o pano na faltriqueira;

sempre na gaita parleira

levaba dourado fleque.

 

Non houbo home màis cumprido

 no mundo, de banda a banda;

nin rapaz màis espilido,

 con màis riqueza vestido,

nin de condición màis branda.

 

Pràs festas e romarias

chamado todos os dias,

 topàbase donde queira,

anque por certas porfias

sólo tocaba a muineira.

 

Pois, como poucos teimado,

 cando unha venta lle pega,

 xura que pra o seu agrado,

 non se ten inda enventado

 múseca como a gallega.

Neno era eu cando el vivia,

 mais non o podo esquecer.

¡0 que el na gaita sabia!

¡0 que el cos dedos podía

naquel punteiro faguer!

 

Cando nas festas maores

 era esperado o gueiteiro,

botàbanlle as nenas frores,

 ledas copras os cantores,

 foguetes o fogueteiro.

 

Tras del, en longa riola,

 da gaita o compàs levando

 con infernal bataiola,

 iban correndo e choutando

 os rapacinos da escola.

 

Nunca se puido avriguar,

 véndolla repinicar,

 por qué, o son da gaita ouindo,

cantos bailaban sorríndo,

 acababan por chorar.

 

Pero cando el no turreiro,

 cal na trébede a Sibila,

 pegaba o pío primeiro,

daban ó vento o sombreiro

 todos os mozos de vila.

 

Comenzado o baile entón,

 cousa era pra ademirar

 aquel sembrante bulrón,

aquel aire picarón

 i aquel modo de mirar...

I era de ver con qué trazas,

sin faguer pausas nin guiños

nin caso das amenazas,

 furtaba un bico às rapazas,

dos noivos diante os fucinos.

 

Ninguén soubo frolear

 do xeito que el froleaba:

verlle a muineira botar,

era unha nube mirar

de anxelinos que pasaba.

 

Xentil, aposto, arrogante,

en cada nota o gueiteiro

ceibaba un limpo diamante,

que logo no redobrente

 pulía o tamburiteiro.

 

¿Qué Orfeo se lle igualaba,

si mesmo, dentro do fol

que co cóbado apertaba,

 parecia que cantaba

 escondido un rousinol?

 

Músico ón tempo e poeta,

 algunha fada secreta

 tiña con que comovia,

pois nunca dunha palleta

 saiu tan doce armonia.

 

Tocaba..., e cando tocaba,

o vento que do roncón

 polo canuto fungaba,

dixeran que se queixaba

da gallega emigración.

 

Dixeran que esmorecida

 de door a patria nosa,

azoutada, escarnecida,

chamaba, outra Nai chorosa

os filliños da súa vida...

I era verdà. ¡Mal pocada!

Contra on penedo amarrada,

cravado un puhal no seo,

naque!a gaita lembrada

 Galicia era un Prometeo.

 

Un Prometeo cantando

eternas melanconias;

sempre un consolo agardando

 e sempre es bàgoas chorando

do desdichado Macias.

 

Por eso, cando a tocar

se puña o gueiteiro lindo

cantos vinan pra bailar,

si escomenzaban sorrindo,

 acababan por chorar.

 

Por eso en vilas i aldeas,

por xentes propias i alleas

era aquel home estimado,

e por todos saudado

en caminos e vereas,

 

Por eso, donde el chegaba

 dàbanlle cita de amores

as mozas por que el toleaba,

 e sempre à mesa xantaba

des abades e priores.

 

Oue dende o Lérez lixeiro

 às veigas que e Miño esmalta,

non houbo no mundo enteiro

 màis arrogante gueiteiro

que e gueiteiro da Penalta.

M. Curros Enríquez